CACHALOTES POETICOS

CACHALOTES POETICOS

Iván Vera-Pinto Soto

 

 

  

Enclavada en el corazón de la playa Cavancha, uno de los balnearios más hermosos de Latinoamérica, se encuentra la singular exposición “Trece Cachalotes o la Dimensión Poética de un País”, perteneciente al arquitecto y escultor José Balcells; auspiciada por la Universidad Católica de Valparaíso y patrocinada por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Arturo Prat.

 

Tal como lo señala su inventor, “el significado de la muestra es dar a conocer el anhelo de construir, en el marco del Bicentenario de Chile, trece Plazas de Mar en las que se alcen los monumentales cachalotes como un modo de revelar el destino marítimo de nuestro país”.

 

Como suele ocurrir en arte siempre las creaciones se generan a partir de las pasiones que mueven a los hombres. En este caso el discurso estético está sustentado en el trabajo poético inicial que desarrolló Ignacio Balcells, hermano de José, quien dedicó su vida y obra al mar.

 

Precisamente, el poeta encargó a su hermano José la creación de trece señuelos escultóricos que él llamó “Cachalotes”, para ser situados en un alto risco que rodeaba su casa en  la ensenada de Quintay. El poeta deseaba - confiesa el escultor - seducir a estos grandes cetáceos para que retornaran por su propia voluntad a habitar las costas de entrañable ballenera.

 

La infeliz muerte de Ignacio impulsó a José a realizar, contra viento y marea, este ambicioso proyecto en donde los titanes marinos se convirtieron en los protagonistas y representantes de cada región del país. Obviamente, este fue el mejor y más sentido tributo que un artista puede hacer a un hermano por su profundo desvelo poético.

 

Quizás lo sorprendente de la iniciativa es la exhibición de todo el proceso complejo y coherente que siguió el artista desde el texto literario, pasando por el dibujo, la pintura y materializándose finalmente en las esculturas de pequeño y mediano formato. Así también, llama la atención la alta sensibilidad que manifiesta el creador para fusionar el arte, con la temática ecológica y su postura ideológica de defensa y difusión de la diversidad cultural de nuestro país.

 

Un detalle no menor es que cada figura escultórica registra un nombre que simboliza al poema seleccionado, el que a su vez,  emotivamente, se asocia con una zona geográfica nacional. Por ello no es extraño que cada lugar asuma un nuevo patronímico  artístico: Sano, Viajero, Errante, Fuerte, Pasas, Mortal, Antiguo, Gordo, etc.

 

La propuesta itinerante se está proyectando por diversas zonas del territorio con una solidaria acogida del público y de los artistas regionales. Sin embargo, su apuesta mayor está en plasmar, dentro de los próximos tres años, las esculturas de cachalotes en gran escala, las que debieran estar ubicadas en lugares estratégicos que le den continuidad y magnitud a la costa de Chile.

 

Por este motivo, José Balcells, tozudamente golpea puertas de instituciones y empresas, buscando el apoyo financiero y la voluntad de las autoridades para erguir estos obeliscos que no sólo representan un compromiso estético personal, sino que también  constituyen la inequívoca destinación y voluntad de mar que tiene nuestro país en el presente siglo.  

 

Tengo la confianza que esta obra, perteneciente a la dimensión subjetiva, puede contribuir a incentivar en la ciudadanía el desarrollo de una conciencia colectiva, consistente y bien fundada, respecto de lo que el mar encarna para nuestra Patria.

 

 

 

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